La lógica del sentido de Guilles Deleuze

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      Continuando con la reflexión, voy a presentar mi apreciación sobre la obra de Guilles Deleuze, “La lógica del sentido”. Según la interrogantes planteadas en el escrito anterior  Cómo abordar el análisis de contenido. Una tarea cautivante

Con el cuadro siguiente se responde los aspectos introductorios de la obra.

           Aunque, la obra es amena,  debe ser leída con calma para sustraer los puntos relevantes. Debido a que, al pensar las cosas (tal como dice Deleuze) hay que determinar en que sentido, por lo tanto esa interrelación de ir y venir modifica el o las cosas. La obra que utilice para este escrito es la versión electrónica. ( fue imposible encontrar en versión impresa).

               Hay que recordar que la lógica del sentido realiza “un análisis” de la obrar Lewis Carroll, la cual fue considerada por algunos psicoanalistas ingleses, como una especie de cuento esquizofrénico. Toma en cuenta además,  la visión de Platón, Nietzsche, Kant, Hegel…

          Es importante revisar, los planteamientos de la escuela filosófica de los estoicos. Ellos definían la ciencias con una comparación, el lugar y el papel de las ciencias por ellos cultivadas: la lógica es la cerca; la física la tierra fértil; la ética, los frutos que la tierra da. La tarea principal de la filosofía, radica en la ética; el conocimiento, no es más que, un medio para adquirir la sabiduría, el arte de vivir.  (Rosental-IUDIN, 2004)  

              Lo anterior, se debe, a que a lo largo de toda la obra, se presenta la visión de esta escuela filosófica y ésto ayuda  a la comprensión.

         A continuación se responde a la  primera interrogante.

  ¿Cómo está organizado?

      La obra completa consta de veintinueve series de paradojas, cada una apoyada en uno o más filósofos (especialmente estoicos), que le permiten a Deleuze, a través de las paradojas dilucidar una “temática”.

Deleuze 2

Cada una de las series, como ya se mencionó, presentan reflexión, que mueve al lector a otro nivel de pensamiento. Es importante recordar qué son las paradojas, y qué se entiende por proposición.

Paradojas, contradicciones lógicas-formales, que surgen en la teoría sustancial de los conjuntos y en la lógica forma conservándose la corrección lógica del curso del razonamiento; están emparentadas con las oporías de Zenón  y con las antinomias semánticas.  (Rosental-IUDIN, 2004)

Proposición, en la lógica formal moderna, oración de un determinado lenguaje, examinada en relación con las estimaciones de su veracidad (verdadera, falsa) o de su modalidad (probable, posible, imposible, necesaria, etc) Toda proposición expresa cierto pensamiento que es su contenido y se denomina sentido.  (Rosental-IUDIN, 2004)

 En este caso, solo, se responde las preguntas, en relación con las Series desde el I a XIX   (pero vale la pena leerlo todo).

A continuación están algunas de  las ideas que considere relevantes de cada Serie. (I aXIX). Como es un trabajo de reflexión personal es seguro que si otra persona lee la obra de Deleuze, encontrara otros aspectos relevantes.

Primera serie, del puro devenir

 La primera serie Deleuze plantea  de la mano de Platón y Lewis Carroll, la relación conocimiento con el sentido. Lo cual propone nuevas metas y procedimientos al pensar. En el devenir, interrelación pasado futuro en presente.

       Afirma que,  el lenguaje es quien fija los límites (por ejemplo, el momento en el que empieza los demasiados) pero es también, el que sobrepasa los límites y los restituye a la equivalencia infinita de un devenir ilimitado. Al mismo tiempo que la incertidumbre personal, no es una duda exterior, a lo que ocurre, sino una estructura objetiva del acontecimiento mismo, en tanto, que va siempre en dos sentidos a la vez, y que descuartiza al sujeto, según esta doble dirección.

         Así que  la paradoja es, primeramente, lo que destruye al buen sentido, como sentido único, pero luego, es lo que destruye al sentido común, como asignación de identidades fijas. Por lo tanto el devenir mediante el lenguaje, permite a la persona, tener sentido del acontecimiento, siempre que se mantenga en la doble dirección.

 Mas adelante, Deleuze analiza con mayor detalle el “significado” de sentido común y sinsentido, como otra de las paradojas.

Segunda serie, de los efectos de superficie

             Platean que para los estoicos, existen dos clases de cosas: 1.º) Los cuerpos, con sus tensiones, sus cualidades, sus relaciones, sus acciones y pasiones, y los «estados de cosas»; 2.º) Todos los cuerpos son causas unos para otros, los unos en relación con los otros.

            Afirmando, que el tiempo único, de los cuerpos o estados de cosas es el presente.  Obviamente, los efectos no son cuerpos, sino «incorporales» estrictamente hablando. No son cualidades y propiedades físicas, sino atributos lógicos o dialécticos. No son cosas o estados de cosas, sino acontecimientos.

            Lo cual implica, que sólo existe el presente en el tiempo, y recoge, reabsorbe el pasado y el futuro; pero sólo el pasado y el futuro insisten en el tiempo, y dividen hasta el infinito cada presente. No son tres dimensiones sucesivas, sino dos lecturas simultáneas del tiempo.

            Los estoicos distinguen radicalmente, y nadie lo había hecho antes que ellos, dos planos de ser; por una parte el ser profundo y real, la fuerza; y por otra, el plano de los hechos, que se juegan en la superficie del ser, y que constituyen una multiplicidad sin fin de seres incorporales. Así que desde esa visión, el sentido radica en la superficie, en el presente constituyendo los hechos con el pasado futuro.

Tercera serie, de la proposición

           Los acontecimientos son enunciados mediante proposiciones, las cuales, pueden ser:

1. Por designación o indicación: es la relación de la proposición con un estado de cosas exterior.  La designación opera mediante la asociación de las palabras mismas con imágenes particulares que deben «representar» el estado de cosas. Estos indicadores formales son: esto, aquello; el aquí, allá; ayer, hoy, etc. además de los nombres propios. Las designaciones son falsas cuando una imagen no puede ser asociada con las palabras.

2. Por manifestación, y trata de la relación de la proposición con el sujeto que habla y se expresa. La manifestación se presenta, como el enunciado de los deseos y las creencias que corresponden a la proposición. Deseos y creencias son inferencias causales, no asociaciones. El deseo es la causalidad interna de una imagen con respecto a la existencia del objeto, o del estado de cosas;  la creencia es la expectativa de este objeto o estado de cosas, en tanto que su existencia debe ser producida por una causalidad externa.

3. Tercera dimensión de la proposición: se trata esta vez de la relación de la palabra con conceptos universales o generales y de las relaciones sintácticas con implicaciones de concepto. La implicación es el signo que define la relación entre las premisas y la conclusión; «luego» es el signo de la aserción que define la posibilidad de afirmar la conclusión por sí misma como resultado de las implicaciones.

          De la designación a la manifestación, y luego a la significación, pero también de la significación a la manifestación y a la designación, estamos atrapados en un círculo que es el círculo de la proposición.

               Hay muchas formas de posibilidad de las proposiciones: lógica, geométrica, algebraica, física, sintáctica…; Aristóteles define la forma de posibilidad lógica por la relación de los términos de la proposición con los «lugares» que conciernen al accidente, el propio, el género o la definición; Kant inventa incluso dos nuevas formas de posibilidad: la posibilidad trascendental y la posibilidad moral.

                 El sentido es la cuarta dimensión de la proposición, el sentido es lo expresado de la proposición. No puede decirse que el sentido exista, sino solamente que insiste o subsiste.

Cuarta serie, de las dualidades

            Existen distintas dualidades; entre el nombre el adjetivo y el verbo.  La dualidad entre nombres de parada y nombres de devenir, nombres de sustancias o de cualidades y nombres de acontecimientos. Pero además esta la dualidad entre dos dimensiones de la proposición misma; la designación y la expresión, la designación de cosas y la expresión de sentido. Es significativo develar pues, la dualidad de la designación y la expresión.

       Para aclarar, la dualidad implica acontecimiento, sentido de una misma cosa; la dicotomía es excluyente, o uno o el otro no los dos en simultáneo.

Quinta serie, del sentido

Sentido nunca está ,solamente en uno de los dos términos de una dualidad, lo cual genera la  paradoja de la regresión, o de la proliferación indefinida.

                El sentido es como la esfera en la que ya estoy instalado para operar las designaciones posibles, e incluso para pensar sus condiciones. El sentido está siempre presupuesto desde el momento en que yo empiezo a hablar; no podría empezar sin este presupuesto. En otras palabras, nunca digo el sentido de lo que digo, dada una proposición que designa un estado de cosas, siempre puede tomarse su sentido como lo designado de otra proposición. El nombre real y el nombre que designa esta realidad una regresión de dos términos alternantes: el nombre que designa algo y el nombre que designa el sentido de este primer nombre. Esta regresión de dos términos es la condición mínima de la proliferación indefinida.

Estableciéndose la paradoja del desdoblamiento, la de la neutralidad y la de lo absurdo o los objetos imposibles.

Paradoja del desdoblamiento estéril o de la reiteración seca, la cual  trata de fijar la proposición, de inmovilizarla, justo el tiempo para extraer su sentido como en el límite de las cosas y de las palabras,  aísla el sentido de una proposición en un esto fantasma. Esta esterilidad del sentido acontecimiento, era uno de los puntos más destacables de la lógica estoica.

Paradoja de la neutralidad, o del tercer estado de la esencia,  indica que el sentido permanece estrictamente el mismo para proposiciones que se oponen, sea desde el punto de vista de la cualidad, sea desde el punto de vista de la cantidad, desde el punto de vista de la relación, o desde el de la modalidad; todos estos puntos de vista conciernen a la designación y a los diversos aspectos de su cumplimiento por unos estados de cosas, pero no al sentido o expresión.

El sentido es siempre doble sentido, y excluye que haya un buen sentido de la relación. El primer estado de la esencia es la esencia como significada por la proposición, en el orden del concepto y de las implicaciones de concepto. El segundo estado es la esencia como designada por la proposición en las cosas particulares en las que se encarna. El tercer estado  es la esencia como sentido, la esencia como expresado. Por lo tanto la paradoja de la neutralidad implica que el sentido no se ve afectado.

Paradoja del absurdo, o de los objetos imposibles establece el principio de contradicción, se aplica a lo posible y a lo real, pero no a lo imposible. Los imposibles son extraexistentes, reducidos a este mínimo, y como tales insisten en la proposición.

Sexta  serie, sobre la serialización

La paradoja de la que derivan todas las demás es la de la regresión indefinida. La regresión tiene necesariamente una forma serial. Cada nombre tiene un sentido que debe ser designado por otro nombre,  la sucesión de los nombres, forman la serie, que opera una síntesis de lo homogéneo, no distinguiéndose cada nombre del precedente más que por su rango, su grado o su tipo.

 Por lo tanto la forma serial es pues, esencialmente multiserial así que la forma serial misma es la que nos remite a las paradojas de la dualidad que acabamos de describir, y nos obliga a retomarlas desde este nuevo punto de vista.

La ley de las dos series simultáneas es que nunca son iguales. Una representa el significante, la otra el significado Llamamos significante a cualquier signo que presenta en sí mismo un aspecto cualquiera del sentido. Significado, una acepción restringida, es el concepto; y en una acepción amplia, es todo lo que puede ser definido por la distinción que tal o cual aspecto del sentido mantiene con él.

El método serial considerando dos series, aunque aparenta homogeneidad no es real, existen distintos filósofos que han crear técnicas seriales de un formalismo ejemplar.

Tres caracteres permiten precisar la relación y la distribución de las series en general.

En primer lugar, los términos de cada serie están en perpetuo desplazamiento relativo con respecto a los de la otra serie.

En segundo lugar, este desequilibrio debe ser orientado: una de las dos series, que ésta determinada como significante, presenta un exceso sobre la otra; siempre hay un exceso de significante por medio.

El tercer carácter  asegura la convergencia de las dos series, pero con la  condición, precisamente de hacerlas divergir sin cesar. Así que tiene como propiedad, estar siempre desplazada con respecto de sí misma.

Séptima serie, de las palabras esotéricas

Esta serie describe en más detalle la obra de Carroll en relación con el uso de las palabras esotéricas,  que son de diferentes tipos.

Un primer tipo que puede llamarse por contraccón de los elementos silábicos de una proposición,  siendo generalmente un monosílabo impronunciable. También, el alargamiento silábico, con sobrecarga de consonantes. De cualquier forma, las palabras esotéricas de este primer tipo, forman una conexión, una síntesis de sucesión, que remite a una sola serie.

El segunda, trata de una síntesis de coexistencia, que se propone asegurar la conjunción de dos series de proposiciones heterogéneas, o de dimensiones de proposiciones. Su importancia radica en que es útil para las dos series.

La tercera es la palabra circulante, que es de otra naturaleza, en principio, es la casilla vacía, la estantería vacía, la palabra blanca. Que puede estar en cualquiera de las dos series. Es lo que facilita la movilidad de las series, pero deja siempre el vacio.

En cuarto lugar, series de gran ramificación, reguladas por palabras-valija, y constituidas en su caso por palabras esotéricas de un tipo precedente. Se las define, en primer lugar diciendo que contraen varias palabras y envuelven varios sentidos.

Octava serie, de la estructura

Establece que dadas dos series, una significante y otra significada, una presenta un exceso y otra un defecto, por las cuales se remiten una a otra en eterno desequilibrio, en perpetuo desplazamiento los elementos del lenguaje. Han debido darse todos a la vez, de un golpe, porque no existen independientemente de sus relaciones diferenciales posibles.

Así que el significado en general es del orden de lo conocido, lo conocido está sometido a la ley de un movimiento progresivo que va de parte en parte, partes extra partes. Ya que el universo ha significado mucho antes de que se comenzara a saber lo que significaba

Una sociedad cualquiera tiene todas las reglas a la vez, jurídicas, religiosas, políticas, económicas, del amor y del trabajo del parentesco y del matrimonio, de la servidumbre y de la libertad, de la vida y de la muerte. Mientras que se  conquista  la naturaleza, sin la cual dejaría de ser una sociedad, ésto se hace progresivamente, de fuente en fuente de energía, de objeto en objeto; la ley pesa con todo su peso, incluso antes de que se sepa cuál es su objeto, y sin que pueda saberse nunca exactamente.

Los dos errores, (en realidad son el mismo, según Deleuze) el del reformismo o la tecnocracia, que pretende promover o imponer ajustes parciales de las relaciones sociales según el ritmo de las adquisiciones técnicas. El del totalitarismo, que pretende constituir una totalización de lo significable y lo conocido sobre el ritmo de la totalidad social existente en tal momento.

Las condiciones mínimas de una estructura en general: son:

1 °)  precisas al menos dos series heterogéneas de las que una será determinada como «significante» y la otra como «significada» (nunca basta una sola serie para formar una estructura).

2 °) cada una de estas series está constituida por términos que sólo existen por las relaciones que mantienen unos con otros. A estas relaciones, o mejor, a los valores de estas relaciones, corresponden acontecimientos muy particulares, es decir, singularidades asignables en la estructura. La estructura implica un registro de acontecimientos ideales, es decir, toda una historia que le es interior.

3 °) Las dos series heterogéneas convergen hacia un elemento paradójico, que es como su «diferenciante»

Novena  serie,  de lo problemático

El modo del acontecimiento es lo problemático. No debe decirse que hay acontecimientos problemáticos, sino que los acontecimientos conciernen exclusivamente a los problemas y definen sus condiciones. Un problema sólo está determinado por los puntos singulares que expresan sus condiciones. Resulta que un problema tiene siempre la solución que merece según las condiciones que lo determinan en tanto que problema.

Debemos romper con una larga costumbre de pensamiento que nos hacía considerar lo problemático como una categoría subjetiva de nuestro conocimiento, un momento empírico que señalaría solamente la imperfección de nuestros trámites, la triste necesidad en la que nos encontramos de no saber de antemano, y que desaparecería con el saber adquirido.

Por ello también se cree tan a menudo que la solución no deja subsistir el problema, y le da retrospectivamente el estatuto de un momento subjetivo necesariamente superado cuando se encuentra la solución.

Se define el problema por su resolubilidad, se confunde el sentido con la significación y no se concibe la condición más que a imagen de lo condicionado.

Décima serie, del juego ideal

Los juegos conocidos responden a un cierto número de principios, que pueden ser objeto de una teoría. Con un conjunto de reglas deben preexistir, al ejercicio del juego; estas reglas determinan hipótesis que dividen el azar,  en hipótesis de pérdida o de ganancia.

Estas hipótesis organizan el ejercicio del juego en una pluralidad de tiradas, real y numéricamente distintas, a las consecuencias de las tiradas, que se ordenan según la alternativa «victoria o derrota».

El juego, sólo es tomado explícitamente como modelo, en la medida en que él mismo tiene modelos implícitos que no son juegos. El modelo moral del bien o de lo mejor; el modelo económico de las causas y de los efectos, de los medios y de los fines.

El juego ideal del que hablamos, no puede ser realizado por un hombre o por un dios. Sólo puede ser pensado, y además pensado como sin sentido. Juego que sólo está en el pensamiento, que no tiene otro resultado sino la obra de arte. El juego hace que el pensamiento y el arte sean reales y trastornen la realidad, la moralidad y la economía del mundo.

Undécima  serie, del sinsentido

El elemento paradójico es a la vez palabra y cosa. Es una palabra que designa exactamente lo que expresa, y que expresa lo que designa. Expresa su designado, tanto como designa su propio sentido. De una sola y misma vez, dice algo y dice el sentido de lo que dice. Lo que dice su propio sentido, pero. eso es completamente anormal.

El sinsentido y la palabra «sinsentido» no son más que uno,  la palabra «sinsentido» no es diferente de las palabras que no tienen sentido, es decir, las palabras convencionales de las que nos servimos para designarlo.

El sinsentido tiene pues dos figuras: una corresponde a la síntesis regresiva, la otra a la síntesis disyuntiva.

Cuando suponemos que el sinsentido dice su propio sentido, queremos indicar por el contrario que el sentido y el sinsentido tienen una relación específica, que no puede calcarse sobre la relación de lo verdadero y lo falso, es decir, que no puede concebirse simplemente como una relación de exclusión. Este es precisamente el problema más general de la lógica del sentido.

Las propias paradojas operan la génesis de la contradicción o de la inclusión en las proposiciones desprovistas de significación.

Un término desprovisto de significación, no deja de tener un sentido, y que el sentido mismo o el acontecimiento eran independientes de todas las modalidades que pudieran afectar a las clases y las propiedades neutras, en relación con todos estos caracteres.

Duodécima serie, sobre la paradoja

Las paradojas sólo son pasatiempos cuando se las considera iniciativas del pensamiento; pero no cuando se las considera como «la Pasión del pensamiento» que descubre lo que sólo puede ser pensado, lo que sólo puede ser hablado, que es también lo inefable y lo impensable.

La fuerza de las paradojas reside en esto, en que no son contradictorias, sino que nos hacen asistir a la génesis de la contradicción. El principio de contradicción se aplica a lo real y a lo posible, pero no a lo imposible de quien deriva, es decir, a las paradojas o, más bien, a lo que representan las paradojas.

Las paradojas de significación son esencialmente el conjunto anormal, que se comprende, como elemento o que comprende elementos de diferentes tipos. El elemento rebelde, que forma parte de un conjunto del que presupone la existencia, y pertenece a los dos subconjuntos que determina. Las paradojas de sentido, son esencialmente la subdivisión al infinito (siempre pasado-futuro y nunca presente) y la distribución nómada (repartirse en un espacio abierto en lugar de repartir un espacio cerrado)… El buen sentido es esencialmente distribuidor.

La esencia del buen sentido consiste en darse una singularidad. El buen sentido es completamente combustivo y digestivo; además de ser  agrícola.

La potencia de la paradoja no consista en absoluto en seguir la otra dirección, sino en mostrar que el sentido toma siempre los dos sentidos a la vez, las dos direcciones a la vez.

La paradoja es la inversión simultánea del buen sentido y del sentido común; por una parte, aparece como los dos sentidos a la vez del devenir-loco, imprevisible; por otra, como el sinsentido de la identidad perdida, irreconocible.

Decimotercera serie, del esquizofrénico y de la niña

Los textos con sus trampas de semejanza a un lenguaje totalmente diferente, con  la diferencia de sus problemas

Si la pasión y la acción son los polos inseparables de una ambivalencia es porque los dos lenguajes que forman pertenecen inseparablemente al cuerpo, a la profundidad de los cuerpos.

Las acciones de rechazo, de lo grotesco, aunque real, presenta lo esquizofrénico.

Decimocuarta serie, la doble causalidad

El acontecimiento está sometido a una doble causalidad, que remite, de una parte, a las mezclas de los cuerpos que son su causa, y, de otra, a otros acontecimientos que son su casi- causa. El efecto se define, en primer lugar, por su diferencia de naturaleza con la causa, y, en segundo lugar, por su relación con la casi-causa.

Esta oposición entre la lógica formal simple y la lógica trascendental atraviesa toda la teoría del sentido. La modalidad de la proposición expresiva (lo percibido, lo recordado, lo\ imaginado) La relación del noema con el objeto debería ser constituida por la conciencia

Decimoquinta serie, de las singularidades

La singularidad es esencialmente pre-individual, no personal, a-conceptual.  Es neutra, cada singularidad es fuente de una serie que se extiende en una dirección determinada hasta la vecindad de otra singularidad.

Si las singularidades son verdaderos acontecimientos, comunican en un solo y mismo acontecimiento que no cesa de redistribuirlas y sus transformaciones forman una historia.

Los acontecimientos son singularidades ideales cuando se comunican en un solo y mismo acontecimiento; contienen además, una verdad eterna, y su tiempo nunca es el presente.

Las singularidades-acontecimientos corresponden a series heterogéneas que se organizan en un sistema ni estable ni inestable, sino «metaestable», provisto de una energía potencial en la que se distribuyen las diferencias entre series.

Las singularidades poseen W proceso de auto-unificación, siempre móvil y desplazado en la medida en que un elemento paradójico recorre y hace resonar las series, envolviendo los puntos singulares correspondientes en un mismo punto aleatorio y todas las emisiones, todas las tiradas, en un mismo tirar.

Las singularidades o potenciales aparecen en la superficie. Todo ocurre en la superficie, en un cristal que no se desarrolla sino por los bordes.

Las singularidades se distribuyen en un campo propiamente problemático y sobrevienen en este campo como acontecimientos topológicos a los que no está ligada ninguna dirección.

La metafísica y la filosofía trascendental están de acuerdo en no concebir singularidades determinables más que aprisionadas en un Yo.

Es esta singularidad libre, anónima y nómada que recorre tanto los hombres como las plantas y los animales independientemente de las materias de su individuación y de las formas (Nietzsche)

Decimosexta serie, de la génesis estática ontológica

El campo trascendental real está constituido por esta topología de superficie, por estas singularidades nómadas, impersonales y preindividuales. La primera etapa de la génesis consiste en cómo el individuo deriva fuera del campo.

Un punto singular se prolonga analíticamente sobre una serie de ordinarios, hasta la vecindad de otra singularidad. Así se constituye un mundo, con la condición de que las series sean convergentes.

El complejo individuo-mundo-interindividualidad define el primer nivel  de efectuación, desde el punto de vista de una génesis estática. El mundo expresado está hecho de relaciones diferenciales y singularidades contiguas.

En la medida en que lo expresado no existe fuera de sus expresiones, es decir, fuera de los individuos que lo expresan, el mundo es sin duda la «pertenencia» del sujeto; el acontecimiento se ha vuelto predicado, predicado analítico del sujeto.

El orden analítico de los predicados es un orden de coexistencia o de sucesión, sin jerarquía lógica ni carácter de generalidad.

Las generalidades crecientes o decrecientes aparecerán sólo a partir del momento en que un predicado es determinado en una proposición para servir de sujeto a otro predicado.

Un problema, afirma, tiene unas condiciones que implican necesariamente «signos ambiguos», o puntos aleatorios, es decir, distribuciones diversas de singularidades a las que corresponderán casos de solución diferentes

Es preciso concebir que los mundos incomposibles, a pesar de su incomposibilidad, implican algo común, y objetivamente común, que representa el signo ambiguo del elemento genético respecto al cual aparecen varios mundos como casos de solución para un mismo problema.

Decimoséptima serie,   de la génesis estática lógica

Los individuos son proposiciones analíticas infinitas, finitas en su expresión clara, en su zona de expresión corporal. Las personas son proposiciones sintéticas finitas. Finitas en su definición, pero indefinidas en su aplicación.  Ambos son proposiciones ontológicas.

Las clases múltiples y las propiedades variables la proposición lógica en general la significación supone tanto la formación de un buen sentido que se hace con la individuación, como la de un sentido común que encuentra su fuente en la persona.

Decimoctava serie,  de las tres imágenes de filósofos

La imagen del filósofo, tanto la popular como la científica, parece haber sido fijada por el platonismo.

No deben compararse las filosofías y las enfermedades, pero hay enfermedades propiamente
filosóficas. El idealismo es la enfermedad congénita  con su sucesión de ascensiones y caídas, la forma maníacodepresiva de la filosofía misma La dialéctica es la fuga de las Ideas,ella huye o perece

La orientación del pensamiento para Nietzsche, el cual dispone de un método de su invención: no hay que contentarse ni con la biografía ni con la bibliografía, hay que alcanzar un punto secreto en el que es la misma cosa una anécdota de la vida y un aforismo del pensamiento

“El filósofo ya no es el ser de las cavernas, ni el alma o el pájaro de Platón, sino el animal plano de las superficies, la garrapata, el piojo. El símbolo filosófico ya no es el ala de Platón, ni la sandalia de plomo de Empédocles, sino el manto doble de Antístenes y de Diógenes. El bastón y el manto, como Hércules con su maza y su piel de león. ¿Cómo denominar a la nueva operación filosófica en tanto que se opone, a la vez, a la conversión platónica y a la subversión presocrática?”

Decimonovena serie,  del humor

Plantea la pregunta ¿quién habla?. Indica que  la ironía encierra la singularidad en los límites del individuo  o la persona. Presenta diferencia entre el individuo tiene un discurso clásico; y  la persona con un discurso romántico . Siendo  presentado el lenguaje como real, ideal  o esotérico. y el humor es el arte de las superficies y las dobleces, las singularidades nómadas y el punto aleatorio siempre desplazado (la 4ta persona del singular)

¿Cuál es la idea principal?

Es explicar a través de la paradoja  ¿Qué es lo que pasa?  y  en  ¿qué sentido?. Cada serie presenta “una manera” de pensar. Lo cual propone nuevas metas y procedimientos.

 Las cosas que pasan

 sentido—— pasan—– solo un momento ——-nunca actual

                                  El sentido (valor) del pasar de las cosas que nos pasan

                                    La significación, las implicaciones y las conclusiones,

El sentido en sus dos estados, de hecho y de derecho, a posteriori y a priori, según si se lo infiere indirectamente del circulo de la proposición o si se hace aparecer por si mismo.

¿Cuáles son las ideas secundarias?

  1. Que de un lado de la proposición, están por una parte los nombres y adjetivos que designan el estado de cosas; por la otra, los verbos que expresan los acontecimientos o atributos lógicos.
  2. Plantea que “el estructuralismo tiene razón al recordar que forma y materia sólo tienen alcance en las estructuras originales e irreductibles donde se organizan”
  3. La singularidad, como visión de formar el mundo. Las singularidades se unen mediante de puntos, y entre esos puntos el ser, el individuo, la persona, el pasado futuro, alejado del presente.

¿Expresa algún método de trabajo?

  Genera su propia estructura, utilizando la serie, las paradojas, la reflexión de la escuela filosófica estoica.  Estableciendo “el problema y determinado puntos singulares que corresponden a las series, a la pregunta. Utiliza el cuento para ejemplificar.  Por lo tanto puedo decir que creo un modelo explicativo construido no como inducción sino como paradojas.

¿Cuál es la corriente filosófica?

Según el mismo Deleuze en la  Serie III afirma ” La lógica del sentido está enteramente inspirada por el empirismo; pero precisamente sólo el empirismo sabe superar las dimensiones experimentales de lo visible sin caer en las Ideas, y acosar, invocar” Pero, como ya se afirmo anteriormente, desarrolla el pensamiento de la escuela estoica. Además considero de generar una estructura propia, basada en paradojas, mediante las cuales realiza los análisis.

Referencias

Deleuze, Guilles. (s/f)  Lógica del sentido. Serie I a XIX.  Edición Electrónica de www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía Universidad ARCIS

 Rosental-IUDIN. (2004). Diccionario filosófico. Ediciones Universales. Bogotá, Colombia.

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